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Crónica sobre la importancia de identificar a tu mascota

Soy Carlos Alberto Romero Lucena y me considero muy buen papá. Tengo seis hijos, dos varones  y cuatro perritos adoptados. Congo y Tango son dos bellos pastor alemán, Danger que atemoriza de nombre porque en tamaño es difícil ya que es un shih-tzu y la consentida de la casa Amalia una poodle tacita de té.

Mi vida transcurría normal y tranquila, pues vivimos en una parcelación campestre ubicada en la vía Calarcá –la Ye, por cierto altamente transitada ya que este tramo hace parte de la vía Panamericana, vía que mueve la mayor cantidad de desarrollo del país–; o por lo menos eso era lo que yo pensaba, que “tenía una vida normal y tranquila”.

Corrían las cuatro de la mañana de una noche de invierno recrudecido, de esas noches donde la lluvia te arrulla y obliga a buscar mayor abrigo, una noche fría que te moja hasta los huesos así estés en medio de la calidez de tu casa, todos dormíamos y ese silencio que acompañaba nuestros sueños fue interrumpido abruptamente por el sonido del teléfono.  Perturbado y extrañado respondí al llamado y al otro lado de la línea un hombre muy amable que decía:

-Buenos días, le hablo del motel El Castillo– el cual queda a dos kilómetros de mi casa, hubo un silencio incómodo y siguió diciendo… -Llegó un perrito, todo mojado y con una placa que dice Danger y tiene este número, ¿usted es el dueño?

Yo asustado le respondí: “Si señor muchas gracias por rescatarlo”.

En ese momento más que nunca valore las placas que había comprado para  identificar a mis hijos.

Mediante estos objetos que son una etiqueta plana de metal unida al collar, cadena, o correa que va alrededor de su cuello, logré recuperar a un amigo. Este elemento exhibe generalmente, uno o dos contactos telefónicos, sin embargo, si la placa es pequeña puede ser suficiente con colocar un número de contacto telefónico donde sea seguro que se encuentre el dueño. Estos datos son de gran apoyo a la hora de encontrar a la mascota, porque la notificación se puede hacer de manera fácil y rápida.

Hoy en día nos mantienen a la vanguardia con tecnología de punta, la cual nos ofrecen las compañías para hacernos más amable la vida, nos brindan una gran herramienta denominada el microchip de identificación la cual nos ayuda a mantener muchas situaciones bajo control, más aún cuando hablamos de los integrantes más pequeños de nuestra familia y para quienes la comunicación puede llegar a ser mucho más compleja.

Es tan pequeño como un grano de arroz y se pone de manera subcutánea,  no se necesita ninguna preparación ni tampoco hay reacciones adversas.

Una vez instalado el chip, todo su historial médico y datos del propietario aparecerán en la base de datos del registro civil de mascotas. Esto no solo agiliza encontrar a su mascota sino que además previene el número de robos. El microchip solo se puede extraer con cirugía, así que si usted está comprando o adoptando un animal, podrá ver si fue extraído o no.

Los GPS o sistemas de posicionamiento global, artículos que en su momento fueron artefactos de lujo, se han popularizado con el correr del tiempo, no solo por su precio, cada vez más accequible, sino porque su tamaño es más compacto. Por medio de esta clase de objetos tenemos la posibilidad de saber exactamente la ubicación de nuestras mascotas. Los GPS pueden localizar una señal en cualquier parte del planeta siempre y cuando el objeto que está siendo rastreado esté dentro del alcance del sistema del satélite.

Es importante para todos saber que nuestros familiares están en óptimas condiciones, la consecución de un microchip es un costo que nos va a generar mayor tranquilidad y seguridad más cuando hablamos de los bebés de la casa, de nuestros hijos, de nuestro bien llamado “amigo fiel”.

Por: Carlos Alberto Romero Lucena

Hospital Veterinario Animales Con Colas

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